Comienzo por decir que el actual régimen del cogollo rojo no ha impuesto el comunismo (aunque lo ha intentado desesperadamente), y no lo ha hecho porque no ha podido. Esa frustración es debido a que la fibra democrática del pueblo venezolano se lo ha impedido (verbigracia 2 de diciembre de 2007).
Pero cuando dicen que quieren una asamblea dócil “para profundizar el socialismo”, “para profundizar la revolución”, están diciendo de forma clara, en términos de Fidel Castro, que quieren imponer el comunismo, o sea, que nadie sea dueño de nada y que todo lo controle (empezando por la información) una férrea, petulante y asfixiante burocracia estatizadora.
Paso entonces a listar en varias entregas parte de lo hecho en este intento de comunismo que es el socialismo enrojecido del cogollo actual:
Deterioro al punto de la ruina total del Metro de Caracas.
Más de 16.500 asesinatos durante el año 2009, que suman casi 150 mil homicidios (la mayoría de ellos por armas de fuego) en una década de gobierno rojo.
El mayor nivel de impunidad para la delincuencia común que se haya conocido en la historia del sistema judicial venezolano: más de 90% de los casos no se investigan y si se investigan no se concluyen.
Quiebra de las empresas básicas de Guayana.
Maxidevaluación de nuestra moneda en más de 100% (tan sólo en este año).
Despilfarro de los recursos más cuantiosos que la República haya recibido en toda su existencia.
Traición a la Patria regalando los recursos del pueblo venezolano a gobiernos de otros países.
Represión de las protestas laborales, incluyendo persecución, enjuiciamiento y encarcelamiento de dirigentes sindicales.
Intento de eliminar los sindicatos. Paralización de la contratación colectiva de los empleados públicos, entre muchas otras cosas con el mismo sello colorado que comentaré en venideras entregas.
Dr. en Políticas Públicas
William Ojeda